¿Hermanos?

No, no es un artículo de porqué hay que llamarse “hermanos”, de hecho este pequeño escrito no es muy positivo al respecto y hará énfasis en porqué no hay que llamarse “hermanos”. Y no, no es el artículo “no me llames hermano”, en realidad daré un punto de vista más histórico y específico.

Fuera del matrimonio y la adopción, los individuos y las familias podrían ser unidos entre sí de otras maneras en la sociedad nórdica.

Tal vez la unión más poderosa era la de hermandad de sangre. La disposición se describe en Fóstbræðra saga, en la que Þorgeir y Þormóður se comprometieron juntos, cada uno jurando que todo aquel que muera primero sería vengado por el sobreviviente.

La ceremonia se describe con más detalle en la Saga de Gísli; un trozo de césped se sacaba de la tierra y se creaba en un arco usando una lanza de tal manera que ambos extremos de la tira de césped permanecían en la tierra. Bajo el arco de tierra, los hombres derramaban sangre y permitían que fluyera en la tierra y allí la mezclaban. Juraron que cada uno vengaría al otro como si fueran hermanos. Sin embargo, el ritual se rompió antes de que se completara cuando Þorgrímur retiró la mano.

Tomando toda la información anterior, no entiendo cómo muchos practicantes del ásatrú se sienten en libertad de llamar a cualquiera “hermano” o “hermana”. Cada vez que presencio o leo a la gente llamándose así yo me pregunto ¿Se conocen? ¿Crecieron juntos? ¿Son consanguíneos? Al menos yo, no recuerdo ver en ninguna saga que la gente se refiriera a otros como “bróðir”, usualmente se referían a otros ya fuese por su cargo social o su nombre de pila, incluso entre hermanos consanguíneos, la palabra “bróðir” era usada como un adjetivo para aclarar la relación entre ambos, o sea, se usaba en contexto y no como apelativo.

Pienso que un término más apropiado sería “compañero” (félagi) si pertenecieran al mismo grupo ritualístico, blótlag, kindred, asociación o como gusten llamarle a sus agrupaciones religiosas. La palabra “félag” se refiere a una asociación de intereses y se compone de dos palabras del nórdico antiguo, “Fé”(riqueza, capital) y “lag/lög” (ley, acuerdo, estatuto); esta palabra era utilizada por los grupos que partían en expediciones durante la era vikinga y establecían un acuerdo de responsabilidad compartida y ganancias distribuidas equitativamente, en resumen y puesto de forma simple, eran socios. Pero no eran socios todo el tiempo, los que sobrevivieran volvían a su casa con sus tesoros y no se sabía si se volverían a ver a menos que fueran vecinos. Al igual que en el hermanamiento de sangre, habría un juramento antes de iniciar sus expediciones para establecer los acuerdos del grupo.

Aunque, dudo que cuando algunos ásatrúar se refieren a otros como hermanos lo hagan de acuerdo a cualquiera de los puntos anteriores. Usualmente la costumbre de llamarse así proviene de un bagaje cristiano que nos enseñó a creer que todos éramos hijos del mismo dios paternalista y por creer en el mismo dios todos éramos parte de la misma familia, pero el ásatrú no es así, ni nunca lo será. Otro posible origen podría haberse heredado de los Covens o Aquelarres de la Wicca, donde las integrantes se trataban de “Hermanas”. Esto es debido a que la wicca proviene principalmente de las órdenes de corrientes de pensamiento de la época, donde el concepto de sororidad u hermandad es bastante común. Estas ordenes luego evolucionaron a sendas neo-paganas cargando consigo muchas de sus costumbres de órdenes fraternales.

En fin, no hay mucho más que decir, no hay evidencias de la era vikinga o anteriores que indiquen que estas culturas utilizaran la palabra hermano como se utiliza en la actualidad. Me parece sobrio dejar este término para aquellos que son amigos extremadamente cercanos y en los que sé que puedo confiar mi vida, en vez de darle ese apelativo a cualquier desconocido de la web. Además, estamos claros que esto no es un concierto de Manowar.